domingo, 1 de fevereiro de 2009

Isidoro, un amigo de Madrid

Isidoro, este tipo muy raro de gato en la foto, me escribió unas líneas: Encantado de conocerte, Sueto. Siempre me gustarón las gatitas escritoras. Si, claro que puedes escribir una cronica de mi vida, te contare, me gusta trepar los tejados, observar lo que me rodea, y suelo reunirme con los ratones del barrio.
Que gato más guapo y simpático! Vive en España, creo que en Madrid.
Quizás quiera contar más de su vida. Voy me quedar en el aguardo que me escriba. Ahora tengo que completar mis 20 horas de sueño al día. Buenas noches!

3 comentários:

  1. Soy el gato Isidoro, un gato desvergonzado y atrevido que adora el riesgo y la fantasia, rodeando de amor a las gatitas.

    Ellas quieren ternura, tanta, que tengo que bailar alrededor de ellas, ronronear, cantandoles unas musicas celestiales que las hace subir hasta el cielo.

    Pero un día de aburrimiento, subí hasta la más alta cima de una casa vacia, y desde allí, vi el brillo de una mirada de una gatita llamada Saute.

    Pensé que seria la luz de la luna que me entorpecia la noche, casi me mareo, por el replandor de aquella gatita.

    Tenía una flauta, en un bolsillo de color verde, iba vestida de soldado, su color favorito.

    Saque mis anteojos, y la vi de cerca.

    Por fin!

    Mi corazón empezo a latir, no entendía el porque. Casi me falta el aire, el mareo se hacía cada vez más fuerte, me sujeté a una rama de un arbol.

    Me tumbé a lo largo del tejado, con una brazo sujetandome la cabeza, y empezé a soñar, el aire me transportaba por lugares desconocidos, lugares hermosos. Casi me quedo dormido.

    De repente, una flauta empezó a sonar en la lejania, que musica, que belleza pense adentro de mi. Era ella, era Saute.

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  2. Isidoro, además de todo eres poeta!
    Estoy encantada!
    No estuviera yo tán lejos aquí
    muy distante en el sur de Brasil iba a caminar con vos
    por los techos de Madrid.

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  3. Eso está echo mi damisela, con la mirada que tiene usted, y mi corazón a cien, no habrá ningún impedimento hacerla subir en las torres más altas de Madrid.

    A sus pies mi querida Saute.

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